Ir al contenido

Carrito

El carrito está vacío

Seguir comprando
Piel grasa sin resecar: controla brillo y poros sin castigar
30 oct 20252 min de lectura

Piel grasa sin resecar: controla brillo y poros sin castigar

La meta no es secar la piel; es equilibrarla. El exceso de agresión dispara más sebo y más brotes. Con limpieza inteligente, exfoliación medida, hidratación ligera y un SPF que no se siente, el cambio se ve y se siente.

Por qué “matar la grasa” sale mal

Cuando deshidratas, la piel responde con más sebo. Resultado: brillo rebelde y textura áspera. El enfoque correcto: retirar lo que sobra, no lo que sostiene tu barrera.

Limpieza que funciona

  • Diaria: SVR Sebiaclear Gel Moussant, ZO Exfoliating Cleanser o Filorga Age-Purify Clean.

  • Cómo usar: 45–60 segundos, agua tibia, secar a toques. Mañana y noche.

Exfoliación, pero con cabeza

  • 2–3 veces por semana: ZO Dual Action Scrub o ZO Exfoliating Polish.

  • Evita mezclar el mismo día con polvos/ácidos fuertes. Señal de exceso: tirantez que dura horas.

Hidratación ligera (sí, la necesitas)

  • Base de agua y HA: Alastin HA Immerse o HA Intensifier.
    Hidratar no engrasa; estabiliza. Una piel bien hidratada produce menos brillo reactivo.

Protector solar que no pesa

  • Con color y cobertura media: ISDIN Fusion Water Magic Light o Laskin UltraProtect Sun 50 Tono Natural.

  • Reaplicación urbana: polvo o bruma mineral encima del maquillaje.

Rutina ejemplo

Mañana: Sebiaclear → NCEF Revitalize o HA Intensifier → ISDIN Magic Light.
Noche (alternando):

  • Día A: Limpieza → Dual Action Scrub → HA Immerse.

  • Día B: Limpieza → tratamiento poros/grasa (si usas) → HA Immerse.

Errores comunes (y cómo evitarlos)

  • Over-scrub: más fricción no es más limpieza.

  • Saltar hidratante: aumenta brillo horas después.

  • SPF pesado: cámbialo por fórmulas “toque seco” con color que unifican sin capa.

Resultados esperables
En 2–4 semanas: menos brillo diurno y textura más lisa. En 8–12 semanas: poros más discretos y menos brotes por congestión. La clave: consistencia y ajustes pequeños, no volantazos.

Compartir