La meta no es secar la piel; es equilibrarla. El exceso de agresión dispara más sebo y más brotes. Con limpieza inteligente, exfoliación medida, hidratación ligera y un SPF que no se siente, el cambio se ve y se siente.
Por qué “matar la grasa” sale mal
Cuando deshidratas, la piel responde con más sebo. Resultado: brillo rebelde y textura áspera. El enfoque correcto: retirar lo que sobra, no lo que sostiene tu barrera.
Limpieza que funciona
-
Diaria: SVR Sebiaclear Gel Moussant, ZO Exfoliating Cleanser o Filorga Age-Purify Clean.
-
Cómo usar: 45–60 segundos, agua tibia, secar a toques. Mañana y noche.
Exfoliación, pero con cabeza
-
2–3 veces por semana: ZO Dual Action Scrub o ZO Exfoliating Polish.
-
Evita mezclar el mismo día con polvos/ácidos fuertes. Señal de exceso: tirantez que dura horas.
Hidratación ligera (sí, la necesitas)
-
Base de agua y HA: Alastin HA Immerse o HA Intensifier.
Hidratar no engrasa; estabiliza. Una piel bien hidratada produce menos brillo reactivo.
Protector solar que no pesa
-
Con color y cobertura media: ISDIN Fusion Water Magic Light o Laskin UltraProtect Sun 50 Tono Natural.
-
Reaplicación urbana: polvo o bruma mineral encima del maquillaje.
Rutina ejemplo
Mañana: Sebiaclear → NCEF Revitalize o HA Intensifier → ISDIN Magic Light.
Noche (alternando):
-
Día A: Limpieza → Dual Action Scrub → HA Immerse.
-
Día B: Limpieza → tratamiento poros/grasa (si usas) → HA Immerse.
Errores comunes (y cómo evitarlos)
-
Over-scrub: más fricción no es más limpieza.
-
Saltar hidratante: aumenta brillo horas después.
-
SPF pesado: cámbialo por fórmulas “toque seco” con color que unifican sin capa.
Resultados esperables
En 2–4 semanas: menos brillo diurno y textura más lisa. En 8–12 semanas: poros más discretos y menos brotes por congestión. La clave: consistencia y ajustes pequeños, no volantazos.


